Turn your lights down low
And pull your window curtains
Oh, let Jah moon come shining in
Into our lifes again
Sayin': ooh, it's been a long, long time
I got this message for you, boy
But it seems I was never on time
Still I wanna get through to you, boy
On time - on time
I want to give you some love
I want to give you some good, good lovin'
Oh, I - oh, I - oh, I
I want to give you some good, good lovin'
Turn your lights down low
Never ever try to resist, oh no!
Oh, let my love come tumbling in
Into our lifes again,
Sayin': ooh, I love you, I love you, I love you
And I want you to know right now
ooh I love you!
And I want you to know right now
That I - that I
I want to give you some love
I want to give you some good, good lovin'
Oh, I - I want to give you some good good lovin'
Sayin': ooh, I love you - I love you- I love you
And I want you to know right now
ooh, I love you
and I want you to know right now
that I - that I
I want to give you some love
I want to give you some good good lovin'
Oh I- Oh I
I want to give you some good good lovin'
I want to give some love
I want to give you some good good lovin'
Oh, oh I want to give you some good good lovin'
7.07.2010
Turn Your Lights Down Low
7.05.2010
De tanto esperar por él se quedó dormida en la mesa delante de su café con leche escaso de azúcar.
Foto extraída de la galería de Eternal (Bego)Cafetería de la puerta roja. Lugar donde se vieron por primera vez y el único sitio dónde podría encontrarle, a no ser que se le diera por buscar por las calles de Nueva York, que no eran precisamente pequeñas.
Se pasó allí mañana y noche. De tanto esperar por él se quedó dormida en la mesa delante de su café con leche escaso de azúcar.
El dueño del local la tuvo que despertar y Liz no tuvo más remedio que volver a casa sin noticias de Joe, donde se encontró con la ausencia de su vespa roja que la había dejado tirada hace casi más de ods días.
Era tan tarde y estaba tan sumamente cansada que aquello no le preocupó demasiado, seguro que el que se la llevó sabía como arreglarla.
A la mañana siguiente Liz desitió y decidió no seguir buscando, llevaba dos días completos haciéndolo sólo por un simple encuentro nocturno con un desconocido.
Era invierno así que cogió su chaqueta y se fue a Central Park, necesitaba que le diese el aire.
Paseó un rato pero al final acabó sentándose en un de aquellos bancos de madera.
No se había metido del todo en el parque así que aún podía ver las calles atestadas de gente dispuestas a continuar con una jornada más de trabajo. Entre toda esa marabunta de gente y en medios de todos aquellos taxis amarillos distinguió, aparcada en un lado de la calle, una vespa roja idéntica a la que tenía hasta hace unas cuantas horas.
-¿Te gusta? Es para ti. Quería darte una sorpresa, además he oído que me estabas buscando…
Se pasó allí mañana y noche. De tanto esperar por él se quedó dormida en la mesa delante de su café con leche escaso de azúcar.
El dueño del local la tuvo que despertar y Liz no tuvo más remedio que volver a casa sin noticias de Joe, donde se encontró con la ausencia de su vespa roja que la había dejado tirada hace casi más de ods días.
Era tan tarde y estaba tan sumamente cansada que aquello no le preocupó demasiado, seguro que el que se la llevó sabía como arreglarla.
A la mañana siguiente Liz desitió y decidió no seguir buscando, llevaba dos días completos haciéndolo sólo por un simple encuentro nocturno con un desconocido.
Era invierno así que cogió su chaqueta y se fue a Central Park, necesitaba que le diese el aire.
Paseó un rato pero al final acabó sentándose en un de aquellos bancos de madera.
No se había metido del todo en el parque así que aún podía ver las calles atestadas de gente dispuestas a continuar con una jornada más de trabajo. Entre toda esa marabunta de gente y en medios de todos aquellos taxis amarillos distinguió, aparcada en un lado de la calle, una vespa roja idéntica a la que tenía hasta hace unas cuantas horas.
-¿Te gusta? Es para ti. Quería darte una sorpresa, además he oído que me estabas buscando…
7.01.2010
Alice in Wonderland

La música del tocadiscos ponía la banda sonora de aquella espaciosa habitación. Mientras, Alice miraba por la ventana y contemplaba el paisaje de aspecto Parisino que ofrecían las calles del barrio de Montmartre.
A Alice siempre le había gustado contemplar a la gente y el ajetreo de la calle desde su ventana, sobre todo en los días lluviosos. Ese día podía ver a uno de los pocos barquilleros que quedarían en el barrio, una pareja de enamorados que intercambiaban miradas de chocolate, una madre intentando cobijar a su hija debajo del paraguas a pesar del esfuerzo que esta ofrecía por dejar que la lluvia le acariciase la cara...
Alice los miraba y intentaba adivinar sus pensamientos o simplemente se los inventaba, usando su imaginación de niña, utilizando mundos de fantasía.
Alice se quedó dormida encima del alféizar, la música seguía sonando, la lluvia no cesaba y la calle aguardaba hasta su regreso, para que la pintase de colores, para que instalase allí su País de las Maravillas...
A Alice siempre le había gustado contemplar a la gente y el ajetreo de la calle desde su ventana, sobre todo en los días lluviosos. Ese día podía ver a uno de los pocos barquilleros que quedarían en el barrio, una pareja de enamorados que intercambiaban miradas de chocolate, una madre intentando cobijar a su hija debajo del paraguas a pesar del esfuerzo que esta ofrecía por dejar que la lluvia le acariciase la cara...
Alice los miraba y intentaba adivinar sus pensamientos o simplemente se los inventaba, usando su imaginación de niña, utilizando mundos de fantasía.
Alice se quedó dormida encima del alféizar, la música seguía sonando, la lluvia no cesaba y la calle aguardaba hasta su regreso, para que la pintase de colores, para que instalase allí su País de las Maravillas...
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