Rojo.
Negro.
Bus.Taxi.
El centro de Londres estaba limitado por esos dos colores que inundaban las avenidas.
Y la Lluvia.
Regueros de agua se colaban por el alcantarillado Londinense, después de haberse deslizado por los paraguas que cubrían a todos aquellos que evitaban mojarse.
Era un día gris, pero a su vez limpio y puro.
Un día que te hace reflexionar.
Un día en el que, pensamiento que te viene a la cabeza, pensamiento que intentas dejar a un lado.
Y se te acumulan las palabras.
Los sentimientos.
Las emociones.
Las lágrimas.
Y sobre todo, tus propios errores.
Y Esta vez no hay nadie que te envié un mensaje.
No hay nadie que te diga, “Grace, mira hacia delante”.
Porque, aunque parece que todo está perdido, destrozado, hecho añicos; el mundo sigue girando.
Aunque permanezcas quieta, todo sigue su curso.
Rojo.Negro.
Bus.
Taxi